Bienes patrimoniales
naturales:
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La Costa
de la Luz
gaditana se integra en el litoral sur atlántico andaluz muy próxima al Estrecho
de Gibraltar, enclave donde confluyen el Océano Atlántico y el Mediterráneo, y
se encuentran los continentes europeo y africano. Esta localización
geoestratégica genera unas condiciones ecológicas y oceanográficas singulares
(doble corriente oceánica con entrada de aguas superficiales atlánticas hacia
el Mar Mediterráneo y salida de aguas mediterráneas, más densas y profundas,
que circulan por el fondo hacia el Océano Atlántico) que han dado lugar a un
espacio único de alta biodiversidad y elevado valor ecológico. Junto a su valor
natural, esta costa es reconocida por sus extensos frentes de playa de arena fina
con un bajo grado de transformación, así como por la diversidad geomorfológica
de su línea de costa. Un exponente claro de esta diversidad geomorfológica es
el litoral de Conil, que en sus más de 14 km de línea de costa alterna amplias playas
de arena fina (Playas de la
Fontanilla , Fuente del Gallo o de Los Bateles), con tramos
acantilados (Cabo Roche, Calas de Conil) e incluso zonas inundables en las
desembocaduras de los cursos de mayor entidad (río Roche, río Salado),
destacando entre éstas últimas la playa de Castilnovo, que funciona como una
marisma fluviomareal.
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Playa tirreniense de la Torre del Puerto.
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Calas de Cabo
Roche.
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Acantilado y
calas de Conil: Cala del Aceite, Melchor, Puntalejo y Fuente del Gallo.
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Mina de azufre
de Conil.
Bienes patrimoniales
culturales:
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Escultura: Nuestra Señora de las Virtudes; Cristo
Crucificado Jesús Nazareno; San Sebastián; Virgen de la Misericordia ; Cristo
de marfil; Crucificado de la
Sacristía.
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Pintura: Descendimiento de la Cruz ; Jesús con la Cruz a cuestas; San Francisco
de Paula; Santos Juanes; Otros lienzos de la Parroquia ; Huida a
Egipto; Otros lienzos de la
Misericordia.
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Retablos:
Retablo de la
Misericordia Retablo de Santa Ana; Retablo de la Virgen de Guadalupe.
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Otros bienes: Custodia de plata; Corona de la Virgen ; Pila Bautismal.
Documentación gráfica
de Conil de la Frontera :
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Grabado de Hoefnagel, 1564.
Esta emblemática vista de Conil
fue dibujada por Joris o Georg Hoefnagel (1542-1600), dibujante y miniaturista
flamenco, e incansable viajero. Hacia 1563, con sólo 21 años, llegó a España,
donde permaneció hasta 1567. Tras su regreso a Amberes, emprendió nuevos viajes
por Europa y, en los últimos años de su vida, trabajó como pintor de miniaturas
para el emperador Rodolfo II en Praga. La vista de Conil está fechada en 1564 y
apareció grabada en una de las principales obras gráficas del s. XVI,
“Civitates Orbis Terrarum”, en su segundo tomo, publicado en 1575. El
promotor de su publicación fue George Braun (1541-1622) y Frans Hogenberg (1535-1590)
se encargó de la ejecución del grabado. Los seis tomos de dicha obra contienen
42 vistas de poblaciones españolas, con un destacado protagonismo de las
ciudades andaluzas. De esta impresionante obra se realizaron numerosas
ediciones a lo largo del tiempo, unas sin colorear y otras coloreadas
manualmente, por lo que existen numerosas variantes. Como ocurre en otros
trabajos de Hoefnagel, en la vista de Conil hay un claro interés por la
verosimilitud.
Fue compuesta como una bella escenografía
paisajística, con gran cantidad de información y numerosos detalles. Muestra
una amplia panorámica que permite relacionar la ciudad y sus rasgos
territoriales (río, colinas, costa...). El encuadre elegido y la elección de un
punto de vista ligeramente elevado busca un dibujo que resulte comprensible,
sacrificando la exactitud para ganar en legibilidad. El primer plano se ilustra
con personajes ataviados con trajes de época, mostrando ocupaciones cotidianas,
que constituyen una fuente de conocimiento sobre la vida en el siglo XVI. Junto
al grabado, la publicación incluye un texto en latín que aportan nuevos datos o
complementa la información sobre Conil: ubicación de la villa, edificios
singulares, descripción de la almadraba, industria y comercio del atún, o
sistema de vigilancia costera.
En un segundo plano aparece
Conil, rodeado por su muralla, con sus torres y cubos, ubicada en lugar
estratégico. La villa se nos muestra en el momento de su consolidación, a
mediados del s. XVI. El caserío, en cuesta, comienza a desbordar la muralla en
dirección al Convento de Nuestra Señora de las Virtudes, con el Castillo y la Chanca en primer término.
En el Castillo se aprecian dos plantas, la segunda de arquerías en las
habitaciones altas que servían de residencia al duque durante la temporada de
pesca y, señoreando la mar, la
Torre de Guzmán, origen de la población. Junto a ella está la Chanca del Duque, con las
barcas varadas frente a su puerta. Los pescadores secan y reparan las artes
junto al río. El sistema de vigías de la costa aparece también representado,
con la torre de la Atalaya ,
para avistar atunes, y la torre Blanca, frente a las Tres Piedras, defendiendo
la población de los desembarcos berberiscos.
En el cabo Roche no está aún
construida la torre, que se levantará poco después, completando el sistema
defensivo. En las afueras, un mesón en alto, una agrupación de casas en la Carrera Larga ,
camino de Vejer, y establecimientos de servicios junto al río Salado, que forma
un meandro ante la población.
Otros detalles de interés que
completan el panorama son la casa de los Bergantes, dominando la bocana del
río, una pequeña barca pescando y el puente que daba acceso al Prado, en el
camino de la pequeña fortificación de Castilnovo, desde cuya playa está tomada
la vista.
Estamos, sin duda, ante la imagen
más característica e ilustrativa de Conil durante el Antiguo Régimen, en la
época dorada de las almadrabas.
El grabado está cargado además de
dimensiones simbólicas que pueden entenderse, parafraseando a Antonio Gámiz, como
“representación espiritual” de Conil, donde paisaje, pueblo y actividad
económica se funden hasta transmitirnos la esencia o el “alma” de la población.
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Dibujo de Conil y su costa en 1727, procedente
del Archivo Ducal de Medina Sidonia, de autor desconocido, fechado en 1727.
Conil es, a comienzos del s. XVIII, una pequeña villa de señorío, con una
población en torno a los 3.000 habitantes. Su población de agricultores y
pescadores está saliendo del estancamiento del cambio de siglo y ha sufrido en los
últimos años numerosos ataques (corsarios berberiscos, ingleses y holandeses).
Vive en condiciones difíciles al amparo de su muralla y del sistema de vigías
de la costa. Desde el último tercio del s. XVII la almadraba está en
decadencia, pero al iniciarse el s. XVIII la agricultura y la pesca se
recuperan y la población de la villa reiniciará su crecimiento. Se trata de un
dibujo a varias tintas sobre papel, que representa la costa de Conil desde cabo
Roche hasta la antigua Torre de Meca, con perspectiva caballera.
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Dibujo de la Almadraba de Tiro de Conil, s.XVIII.
Dibujo a varias tintas sobre papel de mediados
del s. XVIII, procedente del Archivo Ducal de Medina Sidonia, de autor
desconocido. La almadraba de Conil era entonces la principal almadraba de tiro
de los duques de Medina Sidonia y la más importante de España. Ya no pescaba
tanto como en el s. XVI, su época de apogeo, pero seguía siendo rentable.
El dibujo representa la maniobra
o forma de pescar de la almadraba de tiro de Conil en el s. XVIII. En un primer
dibujo están representados dos lances: a la derecha, la maniobra de cerco con
sedales, en la que participan ocho embarcaciones; a la izquierda, está
representada la maniobra de tiro o halado de la red. En un segundo dibujo, aparece
dibujada la bolichada, que podía darse o no, según el pasaje de atunes. El
objetivo de este magnífico documento es representar las faenas de la pesca, que
aparecen bien detalladas. La población se representa por ello muy simplificada:
la muralla, sus puertas principales (Arco de la Villa , Puerta del Postigo y
Puerta de Cádiz), el Castillo, la
Chanca (adosada por fuera a la muralla), el Baluarte y
algunos cubos de la cerca. Extramuros sólo aparece la ermita del Espíritu
Santo, junto a la puerta de Cádiz. Las torres de la Atalaya y Castilnovo están
sobredimensionadas, dado su papel crucial en este tipo de pesquerías. El
dibujante muestra con todo lujo de detalles lo que interesa, es decir, las
faenas pesqueras, dando nombre con afán didáctico a sus diferentes
embarcaciones (barca de segunda, boliches de poniente y de levante, calones de
sirga, de cabestrera y de faenas, barca de la delantera), artes de pesca (redes
de sedal, sirga de atar y cinta) o los diferentes pertrechos ubicados en la
playa (carretas, redes, cuerdas, parales y pandas, además de otras seis
embarcaciones pertrechadas y dispuestas para faenar). Detallados aparecen
también los nombres de los oficiales que dirigen la pesquería desde la playa
(capitán, armadores, veedor de la mar, oficial) y el de los trabajadores
(ventureros, paraleros, carreteros, panderos, cabeceras, almoceros o remeros de
tierra).
También se señala el bol o tropa
de atunes y las diferentes maniobras: cerco, bolichada y tiro.
La maniobra con la almadraba de
tiro de Conil se inicia con el cerco de sedales, que podemos sintetizar así: a)
los atalayas, ubicados en torres, avistan los atunes que se acercan costeando
en grandes cardúmenes y hacen señales con banderolas a los de las barcas; b)
las barcas, ubicadas la mayoría en la mar, realizan una primera maniobra de
cerco. Ésta se inicia desde la “dara” o anclote en que están apostadas dos de
ellas, que siguiendo instrucciones del Atalaya, parten en direcciones
contrarias: el Boliche de levante rema hasta tierra y la barca Segunda hacia el
mar, rodeando los atunes; c) una vez que éstos van entrando en el cerco, el
Boliche de poniente lo cierra, remando desde la playa hacia el mar, hasta
cruzarse con la barca Segunda. Entretanto, los barcos Calones realizan
maniobras complementarias, resguardando boquetes, estirando o cosiendo las
redes, para impedir que los peces escapen.
Una vez completado el cerco de
sedales, si los atalayas ven venir otro “bol” de atunes, pueden mandar hacer
una bolichada, abriendo de nuevo los sedales hasta que el nuevo golpe de atunes
entre en el cerco. Se trata de una maniobra complicada y que debe hacerse con
rapidez, para evitar que los atunes ya cercados puedan escapar.
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Grabado de la Almadraba de Conil, 1791.
Este magnífico grabado, incluido
en el Diccionario histórico de los Artes de la Pesca Nacional
(1791-95), completa la descripción de la almadraba de Conil durante el Antiguo
Régimen. Esta obra es la primera monografía que trata de manera conjunta el
tema de la pesca en España. Fue escrita por Antonio Sáñez Reguart, Comisario
Real de Guerra y Marina, que recorrió entre 1786 y 1788 todo el litoral español
como Inspector General de Matrículas. Su trabajo de campo posee un gran valor
antropoló- gico y etnológico. Los grabados que aparecen en el Diccionario no
son originales de Sáñez, aunque fueron diseñados bajo su atenta supervisión.
Son obra de Juan Bautista Bru, pintor del Real Gabinete de Historia Natural de
Madrid. El interés del grabado está puesto en la Almadraba de tiro,
siendo secundaria la precisión geográfica. Reproducimos la leyenda de la Lámina VI del Vol. I del
Diccionario: A (torre), B (barcos), C (redes de cerco), D (segunda red, de
copo), E (aventureros), F (croqueros), G (acurulladores), H (carreta), Y
(mandones) y J (cargadores). Según Sáñez Reguart, la almadraba de Conil era a
fines del s. XVIII la principal de su clase en toda España y, por ello, la toma
como modelo de las de tiro.
El grabado de J.B. Bru ilustra el
texto de A. Sáñez con interesantísimos datos sobre las embarcaciones, artes
empleadas y personal. La
Almadraba de Conil utilizaba 17 embarcaciones: 3 para la red
de la Cinta , 2
para la del sedal, 2 para la segunda del sedal, 3 para los boliches, con 5
barcos calones para ayudar y otros 2 barcos más. Su armamento estaba compuesto
por tres tipos diferentes de redes.
Los sedales eran de esparto, de 8
piernas o piezas y 30 brazas de largo cada red, unidas de manera que forman una
sola pieza, de 240 brazas, que servía para atajar los atunes. Los boliches son
tres: el de Poniente, el de Calahonda y el de Levante. El primero tiene 6
piernas de 30 brazas cada una, que suman 180 brazas de longitud, y los otros
dos 7 piernas y 210 brazas de longitud, cuyos sedales sirven también para
atajar la pesca. Cada pierna tiene de peralto 25 brazas y la apertura de la
malla es de casi media vara en cuadrado. Estas redes, de bastante luz de malla,
sólo sirven para cercar los atunes. Pero es necesario un segundo cerco, que se
hace con una red llamada Cinta, gruesa y de cáñamo, que sirve para asegurar la
pesca. Esta red tiene dos bandas de 200 brazas de largo y un copo de 30, por lo
que su longitud total es de 430 brazas, con 8 brazas de peralto o pared y malla
más estrecha, sobre todo en el copo.
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Colección fotográfica “Juan Capacha”.
La colección abarca los años 60, 70 y 80. Su
autor es John Adelmann, conocido en Conil con el seudónimo de Juan Capacha.
Este artista llegó a Conil a mediados de los años 50, procedente de Estados
Unidos y desde entonces ha vivido largas temporadas en la población, dejándonos
un testimonio fotográfico de gran valor antropológico sobre la comarca de la Janda y sobre Conil en
particular. En lo que respecta a Conil su tema central es el mundo de la mar y
los pescadores. La colección de fotografías es sólo parcialmente conocida. Se
trata de fotos en blanco y negro, muchas de ellas retratos de pescadores y de
la población en general, faenas de pesca de playa, etc., de gran calidad.
Constituye un magnífico documento sobre la época anterior a la creación del puerto
de refugio de Roche, cuando la flota de Conil varaba aún en la playa. En
diferentes partes de este trabajo (fichas de pesca, agricultura tradicional...)
se han incluido diferentes fotos de la colección, para ilustrar las fichas. El
valor antropológico de la colección haría muy aconsejable su inventario y
digitalización, al objeto de evitar su pérdida, dispersión o deterioro, pues
constituye un documento de primera mano para conocer el pasado pesquero
reciente de Conil. El valor de su fotografía es hoy casi un referente
identitario de formas de vida desaparecidas, como reconoce hoy la población,
pues en muchas casas y bares del pueblo están expuestas de modo permanente
algunas de estas fotos.
San Fernando
Bienes patrimoniales naturales:
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Canal de San Jorge
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Parque Natural De La
Bahía De Cádiz
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Playa de Camposoto
-
Punta del Boquerón
Bienes patrimoniales culturales:
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Almenas
-
Ayuntamiento
-
Batería de Aspiroz
-
Batería de San Genís
-
Batería de San Judas
-
Batería de San Melitón de la Calavera
-
Batería de Urrutia
-
Batería de Lazareto
-
Capitanía General de San Fernando
-
Catillo de San Romualdo
- Hornos Púnicos
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Iglesia Mayor de San Pablo y San Pedro
-
Panteón de Marinos Ilustres
-
Penal de las Cuatro Torres
-
Polvorines de Fádricas
-
Puente Zuazo
-
Real Instituto y Observatorio de la Armada
-
Reducto de Lacy
-
Reducto Inglés Nº 22
-
Teatro de Las Cortes
-
Torrealta
Jerez de la Frontera
Bienes patrimoniales naturales:
-
La
Campiña de Jerez
Bienes patrimoniales culturales:
-
Casa Riquelme
-
Palacio de los Marqueses de Bertemati
-
Casa de Cabildo
-
El Albarden
-
Alcázar
-
Antiguo Monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora
de la Defensión
-
Convento del Espíritu Santo
-
Convento de Santo Domingo El Real
-
Iglesia-convento de la Merced
-
Iglesia de San Miguel
-
Iglesia de San Marcos
-
Iglesia de San Dioniso
-
Iglesia de San Mateo
-
Iglesia de las Reparadoras
-
Iglesia de la Victoria
-
Iglesia de San Lucas
-
Palacio Ponce de León
-
Iglesia-convento San Francisco
-
Centro Histórico de Jerez de la Frontera
-
Casa en calle Lealas nº 20
-
Teatro Villamarta
-
Palacio de Camporreal
-
Convento de Santa María de Gracia
-
Ermita de Nuestra Señora de Guía






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