viernes, 8 de mayo de 2015

Visita a la fundación Carlos Edmundo de Ory

El pasado jueves, 7 de Mayo de 2015, tuvimos el placer de poder visitar la Fundación Carlos Edmundo de Ory, dedicada al poeta español cuyo nombre acoge la fundación, situada en el Centro Cultural Reina Sofía, paseo de Carlos III, nº 9, 2ª planta del que fuera el Gobierno Militar de Cádiz. El horario para visitar la Fundación es de lunes a viernes, de 9.00 a 14.00 horas.


Foto tomada con mi móvil




Foto tomada con mi móvil







En ella, pudimos observar el legado tan rico que dejó el poeta, ensayista, epigramista y traductor español Carlos Edmundo de Ory (Cádiz, 1923- Thézy-Glimont 2010) a la ciudad de Cádiz, desde un epistolario, colección compuesta por las cartas manuscritas del autor y las respuestas de numerosos premios Nóveles y poetas importantes, hasta objetos que coleccionaba como numerosos caballos o esculturas africanas, y collages que hacía a través de su mujer, artista francesa.


La visita fue guiada por Javier Vela, responsable cultural de la fundación,  que nos detalló a grandes rasgos la vida y obra de Carlos Edmundo de Ory, y Laurence Lacheroy de Ory, viuda del poeta español, la cual hizo algunas intervenciones para aclarar cosas como las diversas actividades que se desarrollaban en el patio del edificio de la fundación al aire libre, como conferencias sobre literatura, filosofía y pintura, entre otras.

En la sala en donde se encontraba todo el legado de Carlos Edmundo de Ory pudimos observar algunos de los ejemplares de su obra dentro de urnas de cristal, como Aerolitos, Lee sin temor,Técnica y llanto, entre otras muchas de sus obras. También observamos el Diario personal del escritor, en donde contaba desde detalles de su trabajo hasta una simple visita al dentista.

Foto tomada con mi móvil


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Una de las partes que más me gustó de la presentación de la vida de Carlos Edmundo de Ory, fue en la que se contaba  que no le gustaba nada la institucionalidad, que era un hombre sencillo, y que no quería que lo recordaran como un escritor alejado de los problemas del ciudadano de a pié, sino todo lo contrario. Por ello, en la Alameda Apodaca de Cádiz, la escultura que fue hecha para homenajear al poeta está situada a nivel del suelo, no encima de ninguna construcción ni por encima del ciudadano, sino una escultura de su cuerpo que la gente pueda tocar, pueda sentir como si el propio gaditano aún siguiera entre nosotros.

















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